CUANDO MARCHAMOS HACIA EL PRIMER SIGLO.

El Río Negro siempre ejerció sobre la población de Mercedes una magnética atracción, atracción que hace algunos decenios llegó a extenderse fuera de fronteras de nuestra querida patria, como consecuencia de la fama curativa de sus aguas.
El Río Negro era un escenario maravilloso para la práctica de uno de las actividades más saludables y más gustosas para el hombre: los deportes náuticos.
En diversas oportunidades y en el transcurso de varios lustros se habían fundado en Mercedes, clubes de deportes acuáticos, que por distintas razones no pudieron subsistir.
Llegamos así a enero de 1925, fecha en que un grupo de deportistas chanaes fundaron el Club de Remeros Mercedes.
Surgido al impulso juvenil de un numeroso grupo deseoso de practicar el noble deporte del remo, viejo como la humanidad, el Club de Remeros Mercedes inició lenta, pero firmemente, augural marcha hacia el mañana en proceso de crecimiento que lo ubica en su hermosa realidad contemporánea.
En los primeros años la novel entidad tuvo su sede en el Café Sportman, frente a la Plaza Independencia, no desarrollando aún por carencia de medios, las actividades para las cuales había sido fundada.
Poco después, en el año 1930 se instaló una sede flotante en el extremo este de la Isla del Puerto, a la cual concurrían una gran cantidad de asociados.
En el año 1934, y luego de prolongadas y arduas deliberaciones, se resolvió adquirir el predio actual ocupado en ese entonces, por la Jabonería Köster, y que es el que posee actualmente.
Han transcurrido ya casi nueve décadas desde aquella Venturosa asamblea del Café Sportman de 1925, ricas ellas en sugerencias, esperanzas y motivaciones superiores, identificadas con anhelos que fueron, son y serán efluvios del clamor comunitario.
Hijas de este primer siglo han sido las múltiples generaciones mercedarias que recogiendo el legado precedente han adecuado el organismo remerense a los requerimientos del tiempo y días que se viviesen.
Y así el impar sello del PIONERO del deporte departamental.
Destacar en visión retrospectiva un pasado tan esplendoroso con la premisa del afán documentador encierra riesgos que no por conocidos son ciertos.
¿Cuál es el medio de mas eficaz de conciliar la objetividad del crecimiento material que enmarcan los datos numéricos y cronológicos con el espíritu vivencial de la emoción, el temor y el coraje que estalló en cada empresa emprendida por la institución?
Emociones, temores y audacias que son intransferibles por irrepetibles fuera del marco inmediato en que se gestaron.
¿Cómo escapar a la falibilidad que nos esclaviza a un presente sin dejarnos la perspectiva de “ver” el pasado en toda su grandeza, entregándonos sin consuelo quizás a la censura de los que vendrán?
Por eso: cuántas omisiones, cuantos enfoques parciales, cuántas ignorancias, cuántos olvidos al momento de laudar un balance que cierra un ciclo y santamente altanero se lanza ahora camino de la centuria inaugural.
Cuántas Anécdotas que estarán en la transmisión oral: cuántos personajes anónimos, claves en el progreso que nos enorgullece, sin la distinción del mérito; cuántas derrotas y triunfos tonificantes postergados en la mención que merecen.
Depositarios de recrear literaria y gráficamente una vida que se autolegitimiza en la heroicidad de lo cotidiano con una vitalidad infrecuente, hallamos, paradójicamente, en la propia magnanimidad del Club de Remeros la excusa para justificar la pequeñez de nuestra tarea.
Club de hondo arraigo. Democráticamente abierto a todo, ha pasado a ser, no ya la interesada, egocéntrica e inocente vanidad de su masa social, sino el legítimo orgullo que todo expone prioritariamente a la consideración del forastero.
“NO DEJEN DE VISITAR EL CLUB DE REMEROS” slogan invariable del coterráneo frente al forastero al que se desea halagar.
Más allá de todo partidarismo de campanario, Remeros es parte de la geografía urbana, cultural y emocional de la ciudad creando con ella un todo indisoluble.
El transitar por las rutas del tiempo nos hermanó con compatriotas y extranacionales para proyectar através del Club el límpido y sonoro nombre del país.
En esta hora de pendones erguidos que elevan hacia el cielo el diagrama perfecto de una coronación, vamos con in disimulada emoción hacia manos amigas portando un cálido mensaje de hermandad mercedaria, oriental y americana.
Vamos, con la continuidad espiritual del creyente, hacia nuestros muertos queridos; vamos con indivisible aletear de la Esperanza hacia los que heredarán un amor tricolor…
Con el pasaporte hacia nuevas audacias proclamamos: ¡Que venga el futuro para plasmar con vibrante energías otros anhelos que tan solo ayer fueron hazañosas tradición casi centenaria que festejamos!

La cincuentenaria existencia de un gimnasio desafiante

El del Club de Remeros Mercedes.
Inaugurado el 18 de octubre de 1958, constituyó modelo para la época no solo por la nobleza de la madera de su piso, también por lo original de la iluminación proveniente desde el lado norte, cuadriculada su enorme superficie vidriosa por nichos de material que posibilitan la entrada de la luz sin efecto cegador, sumado el techo construido por el famoso arquitecto Eladio Dieste de bien ganada fama universal atento a la creación de técnicas revolucionarias aplicadas también en nuestro gimnasio.
La naturaleza, pasados pocos meses de su inauguración, lo puso a prueba extrema con la recordada inundación del 59 que tantos estragos causó material y humanamente a nuestro país constituyéndose en la más grande invasión acuífera que se tenga memoria.
Casi que mítica fue la defensa del piso parquet desde que el nivel de las aguas embravecidas del Hum estaba por encima del propio, trabajando a destajo día y noche un valiente grupo de socios y allegados quienes mediante bombas de uso ininterrumpido las 24 horas del día vieron coronados sus empecinados esfuerzos, finalmente, con la retirada de las aguas y la constatación de que el piso resultó enhiesto en su estructura.
Hoy como ayer, este formidable espacio que durante media centuria ha cobijado muchísimas generaciones de mercedarios a quienes les posibilitó formarse físicamente e interrelacionarse socialmente, se encuentra lozano y dispuesto como en su etapa primigenia para continuar prestando los sagrados cometidos de fortalecer aquello de “mente sana en cuerpo sano”.
El próximo 18 de octubre la familia remerense se reunirá para festejar muy unida tan señalado acontecimiento, ocasión ampliamente propicia para desgranar vivencias y recuerdos intimistas de cada uno que compartidos seguramente fortalecerán los lazos afectivos que debemos sostener vivos y permanentes.


LAS INUNDACIONES DE ABRIL DE 1959. INVENCIBLES ANTE LAS AGUAS.

Abril de 1959 será una fecha tristemente perdurable en la historia del País y del Club.
Devastadoras inundaciones precipitaron en un derrame de fatalidad las fuerzas destructivas de la Naturaleza trayendo su trágica secuela de pérdidas.
Pero frente al desborde de lo inevitable que se alzaba en demoledor reto acnoso, surgió la altiva respuesta de la tenacidad humana.
Horas de dolor e incertidumbre aquellas, pero horas que sirvieron para agitar el espíritu de fraternidad oriental ante las inclemencias.
Angustias imborrables para los mercedarios, intensamente vividas también por los deportistas de esta casa que en días y noches, con sol y tempestades, navegaron las traicioneras aguas en frágiles embarcaciones luchando por todo lo que quedaba por defender.
Si parecía que el río amado, en un rapto de locura, quería devorar a sus hijos reviviendo el mito del filicida Cronos…
El drama se palpitaba en Mercedes pero la tragedia conspiraba río arriba con las dudas sobre la represa del Rincón del Bonete, acosada y casi rebasada.
Pero “aquello” sirvió para comprender otra vez que el Club de Remeros Mercedes es algo más que la simple suma de su patrimonio material y de las individualidades que conforman su masa societaria: es una conciencia colectiva perdurable en el tiempo, pese al tiempo, capaz de los gestos más formidables aún rayanos en la heroicidad.
¿Cómo explicar sino el duro combate del gimnasio, cuando padres de familia, hermanos, hijos, novios y mercedarios que ni socios eran, desafiaban en la desolación de lo imprevisible, y a riesgo de sus vidas, la presión física y sicológica de las aguas victoriosas?
La consigna era salvar el preciado piso del gimnasio. Se emplearon bombas de succión, muros con hormigón hecho a “mano”, contrapesos, apuntalamientos, etc., para responder a la estrategia de una ingeniería de emergencia; pero en definitiva, no fue solo esto lo que salvó al Club.
El Club fue salvado por el temple corajudo de aquel puñado de hombres que creyeron en sí mismos, en su Institución, y fundamentalmente en lo que ella representaba.
Después de aquel abrileño 1959, ¿de qué hazaña no será capaz el heroico Club de Remeros Mercedes?


 Mercedes, 12 de abril año 2009.

50 años de la gran Inundación del año1959.

Informe  de la Inundación, realizado por el presidente del Club de Remeros Mercedes Ruben A. Tarusselli, (extraído del acta Nº 840, Folio 240, del día 6 de mayo de 1959, en sesión de Comisión Directiva de la Institución).

“A los seis días del mes de mayo de 1959, celebró Sesión la Comisión Directiva del Club de Remeros Mercedes, presidiendo el Sr. Ruben A. Taruselli; actuando en Secretaría el titular Eduardo Galagorri; con la asistencia de los miembros Señores Agr.Mario E. Bellini, Atilio Caffera Lauza, Juan Bonifaccino, Bernabé Viñuela, Enrique Funcasta, y Edmundo Ferrúa…

Inundación de la Sede por la Creciente del Río.

“El Señor Presidente informa extensamente de todas las medidas de seguridad que la mesa adoptó con motivos de la Inundación. Desde el domingo 12, debido a la abundancia de las lluvias y el fuerte viento que soplaba, se pudo pensar en el desborde del río, procediéndose por tal causa a la seguridad de las embarcaciones y al traslado de útiles de vestuario de damas y salón de baile para le primer piso. En igual forma se procedió el día lunes, hasta que el martes 14 debido a la magnitud  que alcanzaría la altura de las aguas, se ubicó en el gimnasio toda la flota de regatas, motores de refrigeración, heladeras, piano y el revestimiento de madera del bar, quedando prácticamente la parte baja de la Sede desocupada, la que fue totalmente inundada a la hora 24 del mismo día. Deja constancia de la entusiasta colaboración de los asociados y la buena voluntad del personal que intervino  en estas operaciones, principalmente  en el traslado de muebles de volumen y peso al primer piso, en el Club y aportando su colaboración hasta que las aguas cubrieron nuestra cantina.

El día miércoles 15, ante la posible inundación del gimnasio se condicionó a tal efecto los  botes como así también el mobiliario sobre las gradas. Con la buena voluntad del personal de bomberos y del cuartel, en horas de la noche se transportó todos los útiles de peso e un plano superior al gimnasio ó sea al segundo  piso y sala de biblioteca. Manifiesta el señor Presidente que al retirarse en la madrugada del día jueves, pudo apreciarlas proporciones que asumiría la presente creciente y el saldo de destrozos que quedaría en toda la parte baja de la Sede, que y cubría al salón cantina sobre una altura de más de 2 metros.

En las horas de la mañana fue requerido por el secretario rentado  Sr. Ismael Erro, que en virtud del avance de las aguas pudo tener la seguridad de que el parquet del gimnasio sería a pocas horas totalmente cubierto , sugiriéndole de inmediato construir muros de contención en todas las puertas de acceso al mismo. Solicitaba el material correspondiente. Entrevistado a tal efecto el Sr. constructor Don Enrique Broggi dispuso el envío del operario práctico con los útiles necesarios.

Posteriormente debido a las filtraciones que se iban sucediendo y en virtud de que la parte debajo de las gradas requería extraer de inmediato el agua, se solicitó los servicios de Cuerpo de Bomberos, quien previa inspección visual de los acontecimientos por el Sr. Jefe,  concurrió con el persona y útiles, efectuándose eficazmente la tarea. Se obtuvieron bombas de aplique de los Señores Ortiz y Amodia, disponiéndose de la de propiedad del Sr. Presidente, a fin de extraer el agua que cubría la planchada del gimnasio, donde en el desarrollo de la tarea se  suscitaron oportunas intervenciones de urgencia, en al reparación de los muros ó adaptación de distintos elementos a los mismos, como los realizados por los consocios Leonardo Goyeneche y Hugo Silva.

Los acontecimientos durante toda la noche del día 17, viernes, se circunscribieron a observar la altura de la contención de las aguas por medio de los muros, de acuerdo a l a medida indicada por el Sr. Don Carlos Magnone ó sea 0,38 cm desde al superficie del piso, en virtud de la presión que venía sufriendo la planchada por las aguas, sumergido ya el Club a más de 4 metros.

En las primeras horas de la mañana siguiente sobrepasada la medida establecida, lamentablemente se tuvo que pensar en el abandono de las operaciones, habiéndose dispuesto solicitar los servicios de lancha de los hermanos Guastavino, consocios que ofrecieron y aportaron siempre su valiosa colaboración.

En razón del optimismo infundido por dichos Señores al hacerse presentes, sumado al de los colaboradores del momento actual se resolvió continuar con los trabajos de defensa, hasta entrevistar al Sr. Magnone.

Producido en al ciudad un erróneo comentario en el sentido de que e edificio del Club había cedido en su estructura, la presidencia en consulta con el Sr. Vice  Presidente, resolvió ofrecer una inspección por los técnicos. Al medio día concurrieron os ingenieros Magnone, Lajour y Copello Gastelumendi, quienes dispusieron medidas de prevención. Constatando  a la vez que la superficie de 0,10 cm de agua existente sobre la planchada, permitía una contención mayor  en los mencionados muros, en virtud de conservar siempre los 0,60 de detención del agua.

Motivó el presente episodio que la mesa dispuso una comunicación por la radio local con el informe de  los técnicos, desvirtuando el comentario mencionado.

Con las nuevas medidas adoptadas, distribuyendo material sobre el piso a los efectos de provocar peso y apuntalamiento de la balconada, se continuó trabajando con las bombas cuando las circunstancias lo requerían hasta el día domingo siguiente 19 de abril, llegando a máximo la creciente, que llegó en nuestra Sede a marcar en el Hall 3,34 metros.

Reitera la presidencia haber podido contar durante os días de organización en las precauciones de posibles acontecimientos, como en los días de operación, con invalorable colaboración de consocios que desde el primer momento  ofrecieron su ayuda, como así también de las autoridades y comerciantes cuando les fue requerido su concurso.

Salvo omisión de algún colaborador, se resuelve hacer constar la siguiente nómina: Los Directivos, Señores Ruben Taruselli, Mario E. Bellini, Edmundo Ferrúa, Ariel Charrutti, Juan Bonifaccino, José M. Rivarola, Enrique Funcasta, Bernabé P. Viñuela, y los Señores Atilio Caffera, Eduardo Galgorri  Escribano Eduardo Ramos, que por sus ocupaciones no podían estar presentes en todo momento expresaron en los días de intensa lucha su adhesión. Los consocios  Leonardo Goyeneche, Sergio Píriz, Hugo Vázquez Ledesma, Alfredo Pujadas, Nery Lima, Fredi Pujadas, Francisco Olivera, Daniel Funcasta , Hugo Silva, Francisco Saratsola y Daniel Mela. El personal Señores Carlos Sienra González, Timoteo Rodríguez, Lorenzo Statts, Bernardo Rodríguez, Carlos Cardozo, Raúl Cejas, Héctor Cubillas, Raúl Castromán y Jesús Gallo.

Deja constancia que en ls momentos de incertidumbre, cuando la población y autoridades se encontraban a la expectativa de la posible rotura de la Represa del Río Negro, accidente que de producirse acarrearía fatales consecuencias para nuestra ciudad, y teniendo en cuenta la situación en que se encontraba nuestra Sede, consideró con el Capitán al respecto. Luego de disponer medidas de posible seguridad para los útiles que teníamos en el gimnasio, se dispuso dejar libre a todo el personal, el día 20 después del medio día.

El Sr. Capitán Edmundo Ferrúa, luego de proceder a las medidas adoptadas, solicitó a Presidencia y así lo hizo, quedar alojado en el Club, para poder vigilar y estar a a expectativa de cualquier novedad, tales como posibles lluvias que acarrearía contratiempo en la defensa que se estaba haciendo del parquet, al inundarse desde la  balconada.

En horas de la noche, contó con la colaboración de los señores Raúl Cejas, Carlos Cardozo, Juan A. Canedo y Funcasta y de día con la presencia de varios colaboradores. Desde el sábado 25 se fue solicitando la presencia en forma parcial del personal.

El día martes 21  visitó nuestra Sede, el Consejero  Nacional, Don Eduardo Víctor Haedo y el Comando Militar, establecido en nuestra  ciudad, inspeccionando y constatando los daños ocurridos, que ya se podían apreciar, en razón de que se había producido una bajante del río. Como así expresaron sus felicitaciones al haber podido salvar el parquet con las medidas adoptadas y que tenían a la vista.

El Sr. Presidente informa, que a fin de contar con el personal del Club como así también en ciertas oportunidades con el personal del Cuartel  y Bomberos durante el mayor tiempo posible, fue necesario en esos 4 ó 5 días, proporcionarles las comidas a medio día y por la noche, como en igual sentido se viene haciendo con los que quedan en actitud de vigilancia. Eso ocasionará erogaciones extras.

La Directiva por unanimidad expresó su aprobación y profundo reconocimiento  por todas las medidas adoptadas por la Presidencia.

El Sr. Secretario, expresa sus felicitaciones y manifiesta que éste hecho  ha superado a la dedicación que con sacrificio están acostumbrados en hacer, los dirigentes y colaboradores de éste Club. Expresa que lamenta no haber podido estar junto a quienes han marcado un hecho que pasará  a la historia de éste Club y entiende que debe ser motivo de amplia difusión para recordación, en el transcurso de los años. Como así también sugiere se mencione con una Señal alusiva la altura en que llegaron las aguas en nuestra Sede.”….


El río la llevó, la guardó y cuando lo consideró conveniente buscó la forma de devolverla.

Quiso el destino y la naturaleza, que volviera a las vitrinas de nuestro Club, una copa que hacia años permanecía extraviada, posiblemente por obra y gracia de alguna de las innumerables inundaciones que hemos afrontado, en esta relación de amor y odio que tenemos con el querido “Río Negro”.
El pasado 30 de enero de 2012 se acerca al Departamento Deportivo un socio el cual traía entre sus manos una copa cubierta de barro, “Mirá” dice, “esto lo encontró mi hija Luana y su amigo Cristian debajo del muelle entre las piedras”, las que quedaron al descubierto debido a una histórica bajante del Río Negro.
Gran sorpresa nos invade en el momento de quitarle el barro y descubrir el gravado que reza:
Liga de Básket ball de Mercedes Campeonato Especial.
1952 Club de Remeros Mercedes

En ese año 1952, nuestro Club obtuvo el primer Campeonato de Básquetbol a nivel local, fue el inicio de una rica historia llena de alegrías, conocida por todos.
Esta copa tiene un valor especial ya que es la primera, y el río la resguardó en su lecho vaya a uno a saber por cuanto tiempo y consideró que era momento para que volviera junto a las otras 28.
Jorge Saez Pessoulle


85 AÑOS…….
Y LA HISTORIA CONTINÚA (1925 – 2010)

Más de ocho décadas que alienta y palpita en el espíritu de generaciones y generaciones de remerenses, este fenómeno aglutinador de historias deportivas y humanas que por su propia magnitud penetra a fuego en el corazón de quienes se sienten tocados por su poderosa y balsámica influencia.

Nuestro entrañable y caro a los más dulces sentimientos que puedan emerger de algo tan querido, el jovencísimo octogenario club de la costa discurre en el nuevo siglo lozano y triunfal hacia nuevos desafíos; timoneado y orientado firmemente con la regencia de los principios genitores y fundacionales que le dieron vida y proyección temporal, tales la consagración del orden institucional; fomento de la actividad física y recreativa; fortalecimiento de los lazos sociales y el respeto mutuo; inserción natural y democrática en la comunidad mercedaria hacia la que siempre fue sensible y abierta y que, en buena medida, oficia de su referente hacia los ojos de visitantes y extraños.

En este día de regocijo extendemos el fraternal saludo a directivos, socios, defensores y colaboradores de todas las épocas quienes con la fusión de esfuerzo y adhesión de todos ellos, construyeron esta hermosa y fecunda realidad contemporánea de la que nos enorgullecemos tan profundamente.

SALUD!!! Querida Casa


A nuestros muertos, orfebres de impar herencia.

¡Cuántas tumbas quedarán sin nombre buscando su epitafio!
¡Cuántos Cristos oscuros sin el pecado que clama por redención! En cambio, por virtuosos, susceptibles de panegírica mención.
Con ellos, también, floreció la grandeza cincuentenaria.
Sin los vítores del primer plano; sin el clamoreo estentóreo que da la publicidad por el natural desempeño de funciones directrices, sociales o deportivas, particularmente permeables al tamiz del sensible gusto popular, viejo amante del éxito fácil.
No están hoy con nosotros. Pero el silencio de su anonimato grita ahuyentado olvidos y es presencia viva y oculta en cada ladrillo, en todo trofeo y en cualquier halago que venga a regocijar gratuitamente nuestros tímpanos en la voz de los extraños.
La revista recoge en sus páginas, dando filiaciones, la acción fecunda del abnegado directivo, del benemérito asociado y del ejemplar defensor, pero en todo el progresista de tantos hombres sin agasajo que mucho y bien hicieron sin pedir  nada.
Complejo de culpa destacar hoy lo que debió ser ayer…. Cuando la vida era aún don presente. Complejo de culpa trasladar la gratificación póstuma a un incierto más allá… Quizás que sí. Pero anotemos la  omisión del homenaje en vida  en el haber de las debilidades humanas. Por algo será. Tal vez para poder seguir diciendo que “se vivió la vida de tal suerte que viva quedó en la muerte”. El Club de Remeros Mercedes ofrece en tal sentido riquísima nómina, increíblemente  rica… Ellos forjaron la impar herencia  que hemos recibido.