Bajo la luz de la luna llena, el río fue escenario de una experiencia tan desafiante como emocionante: el cruce a nado que reunió a nuestros jóvenes nadadores y al equipo Máster en una jornada verdaderamente inolvidable.
Con cada brazada, demostraron no solo su preparación y resistencia, sino también el compromiso y la pasión que los une al deporte. El esfuerzo compartido, la energía del grupo y el entorno natural crearon un espectáculo único, donde el río y la noche fueron testigos de un momento que trasciende lo deportivo.
Más que una travesía, fue una celebración del espíritu del club, del trabajo en equipo y del amor por el agua.
Una experiencia que reafirma que en el Club de Remeros Mercedes no solo formamos deportistas… formamos historias que quedan para siempre.